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¿Por qué muerden los niños?

diciembre 9, 2009
No todos los niños muerden, pero los expertos dicen que aproximadamente un cuarto de todos los niños tiende a morder en algún momento entre los 2 y 3 años de edad, ya para el cuarto año la mayoría de ellos lo superan, sin embargo algunos crecen y se vuelven unos mordedores más fuertes. Esto no significa que esos niños sean unos monstruos, al contrario algunos son excepcionalmente sociables y amigables. Entonces surge la pregunta ¿Por qué muerden los niños?.

¿Por qué muerden los niños?
Entender porque muerden los niños es la clave para vencer este problema. No todos los niños muerden por enojo o por herir a otros niños, de hecho niños de corta edad muchas veces no entienden realmente cuánto daño están causando. Muchos expertos aconsejan a padres que vean el acto de morder mas como una forma de comunicación que una mala conducta, una vez que hacemos eso tenemos más opciones para saber cómo actuar.

Es importante ver a quien muerde, cuando y en que situaciones lo hace. Estudiar y analizar estos puntos ayuda a actuar adecuadamente de acuerdo al niño y encontrar una solución a ese problema.

Específicamente estos son algunos de los motivos por los que un niño muerde:

Para Expresar su Emoción: Extrañamente pero cierto, algunos niños tienden a morder para expresar amor. Los niños pueden llegar a tener sentimientos intensos pero no saben cómo expresarlo, por esto morder puede ser para ellos una forma de expresar sus sentimientos.

Para Experimentar: Los niños están aprendiendo como funciona todo su cuerpo, ponen cosas en su boca y a veces las muerden, lo hacen de forma impulsiva y no saben que hacen daño o hieren. Algunas veces lo hacen porque están sobre excitados.

Para Defenderse: Muchos niños aprender a morder para defenderse, especialmente si no pueden hablar o tienen dificultades para hacerlo. En este sentido los niños muerden para tratar de establecer una zona segura, al ver que su víctima se aleja al ser mordido, lo asimilan como una gran defensa.

Para establecer Control o Dominio: Algunos niños se dan cuenta que morder les ayuda a dominar a otros niños y a hacer que sus padres hagan lo que el quiere. No siempre hacen estos actos de forma consciente y algunas veces el niño menor de la familia muerde para ganar poder ante los demás.

Porque está frustrado o irritado: Supongamos que tu hijo quiere que le regrese un juguete, no entiende el significado de usar las cosas por turno o compartirlas, se estresa y aunque no pretende hacer daño intencionalmente, encuentra la forma de expresarse mordiendo.

¿Cómo lograr que deje de morder?
En todo momento reacciona con calma y trata de mantener el control. Nunca lo muerdas o golpees, la retaliación puede ser peligrosa. Solo lograrías enseñarle que la violencia causa violencia. Pero no esquives el problema, el niño necesita saber inmediatamente que lo que ha hecho es malo.

Intervenir: Abre los ojos, observa que tan intenso y frecuente sucede y cuáles son los detonantes. Una de las mejores maneras es adelantarse a las situaciones y evitar que tu hijo clave los dientes en otro niño, muchos padres son lentos o pasivos para hacer esto pero según los expertos es la mejor vía para solucionar el problema.

Enséñale que morder es malo: Cuando un niño muerde se deben usar palabras simples pero firmes. Si estas en un grupo o una reunión, aléjalo de la situación y explícale que eso duele y que le hace daño a otros y que no te gustaría que otros se lo hagan a él.

Enséñale a expresarse: Cuando la situación se haya calmado trata de enseñarle a tu hijo alguna forma no dolorosa de expresar sus sentimientos. Esto funciona muy bien en niños que muerden para ganar cariño. Enséñale que abrazar es mejor que morder cuando quiera expresar sus sentimientos. Si consideras que lo hace por defensa, muéstrale como decirle a alguien que le molesta o que no lo quiere tan cerca de una forma no violenta pero firme, o enséñale a recurrir a ti en vez de morder.

Reduce su efectividad: Cuando los niños muerden para ganar atención, es difícil hacer un trato con ellos. Después del primer regaño no trates de seguir haciéndolo o continuar explicándole, dale un rotundo “NO”, colócate entre el mordedor y la víctima, y dale la espalda al mordedor, esta es una forma de darle simpatía a la víctima y decirle al niño que muerde que esa no es la vía para llamar la atención.

Cuando nada funciona
Hay numerosas razones por las que estos métodos no funcionan en algunos niños. Puede deberse a la forma como aprende el niño, quizás ansiedad. Algunos niños aprenden de forma más lenta, y algunas veces no asimilan las cosas de forma correcta y lo único que se puede hacer es ser más persistente.

Todos deben colaborar: Mantener un plan de acción es más difícil de lo que parece, tú necesitas consistencia, energía, y ayuda. Estos métodos no son una barita mágica, pero necesitan planificación y determinación. Trata de involucrar a toda la familia en un mismo plan y con un mismo mensaje para el niño, así será más fácil de asimilar para él.

Dale Instrucciones claras y se positiva: Niños jóvenes no entienden negatividades, evítalas. Trata de no gritar pero usa una voz firme. No exageres en las explicaciones, la primera mordida quizás puede ser impulsiva pero el niño pronto se da cuenta que está consiguiendo gran cantidad de atención. Uno de los grandes errores es explicar todo una y otra vez. Si sigue mordiendo no le digas porque es malo, simplemente dile es malo no lo hagas.

¿Cuándo buscar ayuda?: No salgas corriendo a un terapista, busca ayuda primero en amigos y familiares, o maestros y niñeras, quienes pueden colocarte en la dirección correcta para solucionar el problema.

Foto: Flickr, (Galería de Wigstruck)